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Salud · Argentina

Un método del CONICET detecta Leishmania desde 0,05 parásitos/mL y nombró cuatro especies en 83 pacientes

Por Redacción Reporte Plus··Ciencia y tecnología

Fachada del Hospital de Clínicas José de San Martín, en Buenos Aires: un gran edificio racionalista de hormigón con el cartel rojo del hospital en lo alto y árboles y una entrada de subte en primer plano.
El Hospital de Clínicas «José de San Martín», de la Universidad de Buenos Aires, uno de los hospitales porteños donde el protocolo se puso a prueba con muestras de pacientes reales. Foto: Aleposta / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Un protocolo molecular desarrollado en la Argentina detecta ADN de Leishmania a partir de 0,05 parásitos por mililitro y, en el mismo circuito, dice de qué especie se trata. En la evaluación con 150 muestras clínicas de 83 pacientes alcanzó un 69,7 % de sensibilidad y un 68 % de especificidad —por encima del rendimiento de la microscopía— e identificó cuatro especies distintas en pacientes argentinos. El trabajo lo firman investigadores del CONICET junto con el Hospital Italiano de Buenos Aires, el Hospital de Infecciosas «Francisco Javier Muñiz» y el Hospital de Clínicas «José de San Martín»; se publicó el 20 de abril de 2026 en la revista Microbiology Spectrum y el CONICET lo difundió el 18 de agosto.

¿Qué hace este método que la microscopía no puede hacer?

Ponerle nombre al parásito. El protocolo encadena dos reacciones de PCR. La primera amplifica los minicírculos del ADN del cinetoplasto (kDNA), una región muy repetida del genoma de Leishmania, y por eso detecta la infección aunque haya muy pocos parásitos en la muestra. La segunda secuencia un fragmento de 1.116 pares de bases del gen hsp70, que funciona como código de barras y separa una especie de otra. La microscopía, que sigue siendo la técnica de referencia en buena parte de la región, solo responde si hay parásito o no: lo ve, pero no puede decir cuál es. El mismo circuito permite además el diagnóstico diferencial con la enfermedad de Chagas y con micosis endémicas, que producen lesiones de aspecto parecido.

¿Con cuántas muestras se probó y qué resultado dio?

Con 150 muestras clínicas procedentes de 83 pacientes atendidos en hospitales de alta complejidad. El ensayo de kDNA alcanzó límites de detección de 0,05 parásitos por mililitro para Leishmania (Leishmania) infantum y de 0,5 para Leishmania (Viannia) braziliensis, la especie más prevalente en la Argentina. Las cuatro especies identificadas en la serie fueron L. (V.) braziliensis, L. (V.) guyanensis, L. (V.) panamensis y L. (L.) mexicana. Hay un dato del propio artículo que conviene leer dos veces: ocho resultados que el estándar de comparación había dado por falsos positivos del kDNA-PCR se confirmaron como infecciones verdaderas al secuenciarlos por hsp70. El 69,7 % de sensibilidad está medido, entonces, contra un patrón que la propia técnica corrigió ocho veces, lo que sugiere que el rendimiento real es algo mejor de lo que ese número deja ver.

¿Por qué importa saber de qué especie se trata?

Porque la especie anticipa la complicación. Las leishmaniasis del subgénero Viannia son las que pueden progresar desde una úlcera en la piel hasta las mucosas de la nariz, la boca y la garganta: la forma mucosa, la más difícil de tratar. El Boletín Epidemiológico Nacional argentino de la semana epidemiológica 07 de 2026 registró 132 casos confirmados de leishmaniasis mucosa entre 2019 y 2025, con una media de evolución de 282,23 días. Son más de nueve meses entre la lesión inicial y la mucosa. Un resultado de especie obtenido el primer día compra, en promedio, ese margen para vigilar al paciente en vez de esperar a que la segunda lesión aparezca.

¿Cuántos casos de leishmaniasis hay en la Argentina?

Pocos, y bajando. El mismo boletín contabilizó 158 casos confirmados de leishmaniasis cutánea en el país en 2023, 121 en 2024 y 116 en 2025. En 2025 el noroeste concentró 64 casos —35 en Salta y 22 en Jujuy— y el noreste, 43, con 19 en Chaco y 14 en Misiones. Salta reúne por sí sola el 45,1 % de todos los casos de leishmaniasis mucosa del período analizado. Que las cifras sean bajas es justamente lo que encarece cada diagnóstico perdido: con poco más de un centenar de casos anuales, un método que rescate una fracción de lo que la microscopía no ve mueve la estadística nacional.

¿Qué queda sin resolver?

Tres cosas, y la primera está en el propio artículo. El límite de detección es diez veces peor para L. (V.) braziliensis —0,5 parásitos por mililitro— que para L. (L.) infantum —0,05—, y braziliensis es, según los propios autores, la especie más prevalente en la Argentina: el método es más sensible justamente donde el país lo necesita menos. La segunda es que un 68 % de especificidad sigue dejando margen para clasificar mal a uno de cada tres negativos, de modo que el resultado se lee junto a la clínica y la epidemiología del paciente, no en lugar de ellas. La tercera es que el protocolo se validó en hospitales porteños de alta complejidad y todavía no hay fecha anunciada para su incorporación a la red nacional de laboratorios. En el plano regional, el informe epidemiológico de la OPS número 14, de diciembre de 2025, advierte que, aunque los casos de leishmaniasis cutánea y visceral siguen en descenso en las Américas, la mortalidad por la forma visceral y la proporción de coinfecciones con el VIH van en aumento.

Fuentes

Este artículo se apoya en cuatro fuentes independientes entre sí:

  1. Risso MG, Quintero-Garcia WL, Lauthier JJ y col.: «An integrated molecular approach for the detection and species-level identification of Leishmania spp. in clinical samples», Microbiology Spectrum 14(6), e03665-25, 20 de abril de 2026 (fuente primaria)
  2. CONICET: «Desarrollan una estrategia molecular para mejorar el diagnóstico de las leishmaniasis» (18 de agosto de 2026) (fuente primaria)
  3. Ministerio de Salud de la Nación (Argentina): Boletín Epidemiológico Nacional, actualización de la semana epidemiológica N.º 07 de 2026, sección de leishmaniasis (fuente independiente)
  4. OPS/OMS: «Leishmaniasis: informe epidemiológico de la Región de las Américas. Núm. 14, diciembre del 2025» (fuente independiente)